A continuación, la asombrosa historia de Lucy Telge:
El Comercio, Sábado 13 de Mayo del 2006
Página 16 A: “Contracorriente” Autora: Mayra Castillo
Título: “La vida en punta de pies”
RESUMEN:
Lucy Telge tiene 71 años y dirige el Ballet Municipal. También tiene dos locales de su exitosa escuela, de donde han salido imprescindibles coreógrafos y bailarines. Desde muy temprana edad se dedicó al Ballet, esto debido a que era el deseo de su madre, apasionada de la danza, que “su hija sea lo que ella nunca fue, una bailarina de ballet.” Lucy no se considera la más brillante bailarina, ella menciona que lo que le gustaba era el escenario y no las clases. En su juventud continuó danzando en aulas del exterior, ni las cuatro ampollas que solía tener en los pies, ni las dietas estrictas doblegaron su pasión. A su retorno al Perú en 1958, se le pidió que dictara clases en la Asociación de Artistas Aficionados (AAA), ya que el director de aquel entonces, observaba como las alumnas más jóvenes buscaban el consejo de Lucy. Un agudo sentido del oído, sus pasos coordinados y su devoción por los detalles le abrieron las puertas, a esto se le suma su gran humildad. A los 28 años se casó con el arquitecto Alfredo Linder. Luego de la boda, Lucy cambio los zapatos de baile por los delantales y se dedicó a decorar los ambientes de la casa, con la esperanza de llenarla de niños. Pero el deseo nunca se cumplió. Para la maestra la tristeza desapareció con la terapia de su estudio de ballet, fundado en 1967, volcándose de lleno a transmitir sus conocimientos. “Dios no quiso, mis montones de alumnos son mis hijos”, dice Lucy sin asomo de pena, dolor o nostalgia. La satisfacción de sus 71 años no se con nietos, lujos o jubilaciones adelantadas. Su alegría es más gozosa aun: la gloria del maestro que sigue enseñando. Lucy desborda vitalidad. Casi todos los días duerme a las 2 de la mañana, se dedica en la totalidad de las funciones de directora, desde el diseño de vestuarios, hasta la búsqueda de promotores y movilidad para sus alumnos. Tras las cortinas, doña Lucy continuara tejiendo los hilos de un concierto que requiere más maña que fuerza.
Actualmente doña Lucy tiene 76 años y aun sigue enseñando a jóvenes y niños danzantes, un caso realmente digno de admiración.

Es el claro ejemplo de que los adultos mayores, con la actividad física y la estimulación cognitiva desde temprana edad, pueden llegar a ser personas importantes y resaltantes en cualquier materia. Buena info!
ResponderBorrarEs cierto que la actividad física y la estimulacion cognitiva pueden hacer que una persona tenga una mejor salud durante toda su vida, pero también quiero resaltar lo importante que es tener una afición, una pasión, que puede llegar a ser una razón mas para levantarse día a día, esto es muy importante para tener una vejez saludable. Gracias por comentar!
BorrarUna pasión que la ha sabido mantener desde la infancia, lo que es admirable. El ejemplo que propones es bastante interesante, porque la mayoría de personas tienen prejuicios con los adultos mayores respecto a su capacidad física, cuando como demuestras, con el entrenamiento indicado pueden enseñar tal danza complicada como es el ballet.
ResponderBorrarA veces el tener algo por lo que levantarse todos los dias, un trabajo, un deporte, una actividad, una pasion, hacen que nos sintamos completamente vivos. Espero que esta historia ayude a perder la idea de que uno al entrar a la vejez se vuelve incapaz de relizar cosas. gracias por comentar
BorrarAdmirable en verdad, muchas personas pueden ser capaces de llegar a ser como Lucy, personas de éxito que a pesar de su edad siguen aportando a la sociedad con los que mas les apasiona. Excelente dato.
ResponderBorrarNo muchas, creo que todos podemos ser como Lucy, en donde nuestro exito sea nuestra felicidad y desarrollo plenos. Gracias por comentar
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